EL POLVO DEL SAHARA UN FENÓMENO QUE NOS HABLA

Por Samuel Caraballo-López

Y el Señor le dijo Voy a presentarme ante ti en medio de una densa nube, para que el pueblo me oiga hablar contigo y así tenga siempre confianza en ti.  (Éxodo 19 9, NIV).

INTRODUCCION

Vivimos tiempos difíciles.  Dentro de la gran cantidad de mensajes que son emitidos  por y desde diferentes medios, hay uno que es real e incuestionable — Las nubes de polvos del Sahara están sobre nuestra isla.    Sus efectos sobre la vida no pueden ser ignorados.  Este fenómeno se  intensifica en los meses de mayo a septiembre, debido a un mayor acoplamiento natural del régimen de viento entre África y América. Lamentablemente en esta época del año también ocurren los mayores temporales y ciclones tropicales en el Caribe, que tienen su origen en las costas de  África.  No obstante, en los meses secos ocurren también estas tormentas de arena, las cuales fácilmente alcanzan nuestro territorio antes de dos semanas.

DESARROLLO

Las investigaciones hechas sobre este fenómeno demuestran que hay partículas  nocivas para la salud en esta nube africana.  Entre estas se  destacan:

  • · Mercurio, originado en las minas a cielo abierto de la República de  Algeria.
  • · Pesticidas de uso prohibido en Puerto Rico, pero frecuentes en el norte del África en la región del Sahel. Se conoce que estos contaminantes químicos como pesticidas, plastificantes, derivados farmacéuticos y metales pesados, algunos de los cuales son conocidos afectan el sistema endocrino.
  • · Microorganismos que inducen crisis de asma en los niños caribeños, tal como se ha encontrado en Puerto Rico y Trinidad. El polvo contiene esporas de Aspergillus las cuales son causa de muerte en personas con un sistema inmunológico comprometido.

Pero además, el fino polvo afecta la visibilidad, reduce la calidad del aire, disminuye la radiación solar sobre la superficie del océano y afecta los corales.  Es bueno mencionar que no todo es desgracia en las nubes del polvo de Sahara, existen beneficios también para nosotros.  Un beneficio  insospechado es la reducción de la radiación ultravioleta (UV) sobre la superficie del Planeta, lo que tiene un efecto adverso sobre la formación de las  tormentas tropicales.

Igualmente ha beneficiado los sembradíos en  Bahamas ahora cubiertos de un fino polvo rojizo africano y la recuperación del bosque en el Amazonas debido al efecto de abono de este  polvo sobre  extensas áreas deforestadas.

Si miras desde el terreno elevado en horas de la tarde o al anochecer, hacia el extenso valle del área metropolitana de San Juan, verás nubes de un color café rojizo cerca del disco solar y un atardecer de diversos matices anaranjados.  ¡La verdad que es un espectáculo digno de contemplar! (Te invito a que intentes verlo)

El Sahara es el desierto tropical   más grande del mundo, se extiende en África desde la  Costa Atlántica hasta el Mar Rojo. Durante mucho tiempo constituyó una barrera casi insuperable, solo  se lo podía rodear por mar a lo largo de la costa occidental de África, o siguiendo muy trabajosamente ciertas rutas de caravanas.

El Sahara posee grandes   cordilleras y llanuras de piedra y arena que constituyen enormes extensiones de dunas arenosas. A intervalos, en medio de tanta aridez, se hallan algunos oasis con agua. Un calor sofocante va seguido a veces de un frío intenso en la noche, desatándose vientos muy violentos cargados de   polvo y arena que barren el  suelo arrastrando todo cuanto no está sólidamente sujeto, y secando la vegetación.  Estos vientos son seguidos por largos períodos de calmas absolutas.

En el gran desierto se   hallan los lugares más calurosos de la tierra.  Se han comprobado   temperaturas de hasta 76ºC (169ºF) y 58ºC (136ºF) a la  sombra, pero en la noche se enfría   con rapidez lo que provoca una muy marcada amplitud térmica. La humedad relativa suele ser inferior al 10% y en algunos lugares la lluvia cae una vez cada 10 años. Los vientos son principalmente los Alisios del nordeste y del oeste en los lugares más próximos al Atlántico.

APLICACION

El desierto del Sahara también nos evoca grandes eventos históricos narrados en las Sagradas Escrituras. Cuando tornamos nuestra mirada   hacia ésta, específicamente el libro de Éxodo, podemos ver, el pueblo de Israel vagando primero en el Sahara y luego en el desierto de Sinaí, y recibiendo la revelación de un Dios que transforma la historia, la cultura, la   naturaleza y al ser humano (Éxodo 13-20). En muchas ocasiones en su jornada por el desierto, Dios caminaba a su lado, cuidando y alimentando al pueblo con el  Maná, supliendo agua y carne, además de dar todo lo necesario para la vida y la salud.  En otros momentos, al escasear aquellos   elementos primarios el pueblo caía en graves crisis (Éxodo 15 22-26; 17: 1-7).

Estas crisis, que los llevaba a actuar con violencia,  era el producto de la ansiedad al pensar que   morirían en el desierto.  Esta ansiedad  era causada por una pérdida de fe en la providencia de Dios, y una pérdida de la visión y entendimiento que Dios caminaba y hablaba con ellos desde aquella densa nube, y que desde mi perspectiva estaba formada por el polvo del desierto.

En estos momentos difíciles   que vive nuestra isla, vuelve la nube del desierto a recordarnos que hay un Dios bueno, que dirige la historia, que tiene poder sobre la naturaleza y que es poderoso para sostenernos en este caminar actual.  Esta nube de   polvo del Sahara nos recuerda que el Dios todopoderoso, que dirigió desde una   nube a su pueblo a través del desierto y los llevó a la fértil tierra prometida, también camina con nosotros hoy.

De ahora en adelante cuando   mires la nube de polvo del  desierto de Sahara, recuerda que ese Dios   que se ha revelado en  Jesucristo, utilizó el desierto para darle la lección más grande de cuidado, formación y dirección a su pueblo. No olvides en esta hora difícil, que podemos continuar confiando en El.  No permitas que la ansiedad que producen estos tiempos, te hagan olvidar que hay  un Dios que pone ante nosotros su bondad y misericordia como guardianes de nuestra integridad (Salmo 23).

No permitamos en esta hora que la ansiedad y la percepción de amenaza pueden desconectarnos de nuestro propio razonamiento,  y nos sumerja en conductas que son contrarias a los mismos fundamentos de nuestra fe.  Cuando esto suceda, miremos la nube de polvo del Sahara… Dios nos está hablando.

Bendiciones,

 

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